El deseo también se acicala
mientras enferma, no lo entendemos,
cuando muere nos sorprende
cuando lo enterramos
entonces buscamos atajos
para sortear esa soledad del alma.
El deseo se acicala
esto se descubre estando y siendo atento
para borrar lo que lo empaña.
Volviendo los ojos hacía uno
para abrir las manos hacia el otro.
Limpiando la memoria y abriendo las ventanas…
El deseo se acicala
lo hace todas las noches
cuando se desviste entre sábanas
también en el buenos días cotidiano
con el que empiezan las mañanas…
No es una ecuación perfecta
Ni una mágica proclama
Es solamente un recordar
Que el deseo se acicala…
Agosto 2011.
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