He mirado en silencio , abrumado por el escándalo,
como mi vida se escapaba tras una esquina de cristal,
a la vuelta un mar inmenso se desplegaba en la calle
la misma calle donde instantes antes
había una puerta, un timbre y una casa...
He pensado que ya era tarde,
tarde para todo, incluso para andar sobre las olas
de aquel inquietante mar...
Pero la distancia hace exacta la distancia
la perfecciona en el tiempo
y el olvido dimensiona exactamente todo.
Un día solté contento las amarras
y dejé que el tiempo
me fundiera entre sus días ,
me perdí en las aguas profundas
y miré a las ociosas gaviotas
burlándose de las horas.
Me encontré cuando deje de buscar
cuando la aguja del timón
me llevó a una ciudad donde el otoño
mandaba vientos nuevos
entre las hojas que caían...
En la lluvia atracó mi velero,
reposando en el quieto amanecer
de aquella mañana
caían las cerezas
yo ya estaba sonriendo...
Septiembre 2011
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