Es turbador, incómodo y placentero,
Instante en que dos palabras, solo dos,
Parecieran un ejército que transitara
por la leve oquedad de los labios…
Es el momento del “te quiero”
Y solo son dos palabras, solo dos.
Sin embargo se deslizan por la garganta,
Bajo la espesura de un dulce vértigo,
Que hace caer la memoria
Que hace más presente al olvido.
Es el momento del “te quiero”
Y solo son dos palabras, solo dos.
Aunque se digan, aunque se escriban.
Septiembre 2011.
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