A veces hay que cerrar los ojos, para entrar de verdad en el
misterio. Otras hay que abrirlos para cerrarlo. El tiempo sigue, siempre lo
hace, incluso cuando al abrir los ojos el paso atrás nos sorprenda a nosotros
mismos.
Nunca podemos olvidar , aunque naveguemos por las estrellas,
una longitud y una latitud; la felicidad , no caigamos en falsos dichos, está en
uno y trae siempre su compaña de alegría.
Y uno debe burlarse de la vida , a ratitos, como la gota de
agua perdida entre las nubes.
El misterio quizás estaba en nuestros ojos , aunque la
mirada sea ajena, y debemos alegrarnos serenamente ; al fin y al cabo abrimos
nuestros ojos y el misterio sigue estando ahí y sabemos vivir para los presagios.
En el mar de la vida caben todos los enigmas incluso cuando
nos miramos al espejo; el secreto sigue estando ahí en nuestros ojos y en una
mirada ajena que , no sabemos cuando ni como, coincida con la nuestra en el
espejo de los secretos.
Madrid, 3 de Diciembre de 2012

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