lunes, 26 de diciembre de 2011

Diario de un Navegante. Timón.

Me he asomado a mi alma
descansando sobre la serena sombra de la noche.
He combatido ciegamente el olvido,
Han acabado todas las batallas.
En estas horas brota sobre mis ojos
un manantial de perdón alto y sereno
sin el menor cansancio
sin sombras que espantar,
ahora todas las sombras me parecen absurdas.
Acaricio el pasado, lo tomo en mis manos
lo dejo caer entre mis dedos
como un puñado de tierra árida y estéril
que al caer sobre el suelo que habito
en fértil semilla se convierte…
No busco ni cosechas ni frutos.
Soy feliz aquí mirándome
como un niño que corretea
en su castillo encantado…

Agosto 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario