jueves, 21 de julio de 2011

El mar tan azul, tan henchido de placer,
recostado junto a los cuerpos desnudos
en un playa enloquecida…
Hacia los claros ecos de la noche
se dirigen los colores, tan sensuales en su sigilo,
las manos, los labios, la dulce distancia que se acorta,
y el aire tan cálido que al corazón muerde
cuando ya no hay distancia…
No es murmullo de fuentes
sino de labios que se acarician
de lenguas extasiadas y confundidas…
El agua alunada despoja las ropas
para que las pieles sean arena y mar…

Pals 2001

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