jueves, 21 de julio de 2011

En esta vida, mientras vivimos y nos relacionamos con los demás, nuestra principal obligación es ser uno mismo, evitando que nos manipulen.
La principal falta de respeto en las relaciones personales comienza cuando no sabemos respetar la identidad y la intimidad del otro. Ser uno mismo implica, indefectiblemente, dejar ser al otro.
Un viejo koan zen señalaba esta cuestión “Si yo no me pertenezco a mí mismo, entonces ¿quién puede pertenecerme?
A simple vista puede parecer egoísmo, no lo es el koan sigue:
Si soy únicamente para mí mismo, entonces ¿qué soy?”.

Para terminar diciendo: Y si todo esto no lo hago ahora, ¿cuándo?

Hay quienes piensan que son dueños de sus vidas, cuando en realidad se pasan sus vidas, viviéndolas en la vida de los demás, pontificando desde un vida vacía.
Quienes dicen “Sin ti mi vida es nada. Sin tu amor no soy nada”, siendo así es claro que el único que vale es el otro o sea ofrecen lo que son: nada
Hay que adueñarse de nuestra vida. Empieza a pensar por ti, a sentir por ti, a decidir por ti y asumir las consecuencias de todos tus actos.

Esta es la gran catarsis del ser humano "ser uno mismo" Este soy yo. Acéptame como soy y si no puedes entonces déjame ser y si no me dejas ser, apártate de mi camino.

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